Vamos a la Granja/Directo al infierno es el nombre del nuevo disco de estudio de 2 Minutos. 21 canciones de punk rock argento distribuidos en 53 minutos. Drogas, amor, peleas, barrio y demás tópicos rodean, como de costumbre, las letras de los muchachos de Valentín Alsina.15.5.10
Yendo de la granja al infierno
Vamos a la Granja/Directo al infierno es el nombre del nuevo disco de estudio de 2 Minutos. 21 canciones de punk rock argento distribuidos en 53 minutos. Drogas, amor, peleas, barrio y demás tópicos rodean, como de costumbre, las letras de los muchachos de Valentín Alsina.14.5.10
7.5.10
¡Córranse Que Cae!

A partir de la salida de Mario Pergolini y Eduardo de la Puente, la entrada sin precalentamiento previo de los suplentísimos Ernestina Pais y, quizás, el punto más flojo del programa Gonzalo Rodríguez (sigue poniéndose nervioso al hablar y sus chistes sólo sirven para reírse de él), uno de los ciclos más importantes de la historia de la televisión argentina se vio acorralado y presionado con miedo de perder al público cosechado en 10 años. ¿Cómo se habrá resuelto el entuerto?
Imaginemos una hipótetica reunión de producción, con "brainstorming", mate y algún cigarro divertido: "Démosle al pelado más tiempo al aire, ahora es un conductor serio, aunque de un programa cartonero. Que intente levantarse a las modelos y actrices, eso siempre garpa" o "tiremos un par de insultos disfrazados de preguntas" y "hagamos un juego de cultura general e invitemos todos los meses a Marley, las mellizas tontas y a Karina Jelinek para ridiculizarlas en horario Prime Time. A la gente le gusta eso".
El "resumen semanal de noticias" ya no representa al espectador ávido de comentarios oportunos, irónicos, ácidos y cómplices. Todo lo que diferenciaba a CQC con el ADN Tinellesco está mutando, contagiándose, transitando el camino chabacano. No por nada, Pergolini declaró en su programa de radio que él no está vieno Caiga. Y varios de sus seguidores están terminando esa relación fiel de tantos años. Y yo también.

21.4.10
El regreso de la Aplanadora del Rock
15.4.10
Flema
Música va, escupitajos vienen, los muchachos se entretienen... todos menos Fernando Ruiz Díaz, cantante y violero de Catupecu Machu:
Mientras estaban tocando en un boliche de San Miguel, a uno del público se le ocurrió, como muestra de cariño, cuasi ofrenda, un salivazo en medio de las cuerdas. ¿La reacción de Fernando? Finoli Finoli..
7.4.10
Sintonizame ésta

Experimentando en la radio, éste es un informe sobre la red social llamada Sónico

El locutor soy yo, pero el trabajo se hizo en equipo, conformado por Mariano Casal, Iván Schargrodsky (sí, más consonantes que apellido) Guido Marsetti , Mario Santomauro y Diego Marcos.
30.3.10
Leer o no leer..

Lo leí en un baño público en una estación de servicio de la ruta. Eso es literatura. Eso es desafiar al lector y comprometerlo. Si el tipo que escribió eso, seguramente mientras cagaba, con un cortaplumas sobre la puerta del baño, hubiera decidido continuar con su relato, ahí me hubiese tenido a mí como lector consecuente. Eso es un escritor. Pum y a la cabeza. Palo y a la bolsa. El tipo no era, por cierto, un genuflexo dulzón ni un demagogo. “Puto el que lee esto”, y a otra cosa. Si te gusta bien y si no también, a otra cosa, mariposa. Hacete cargo y si no, jodete. Hablan de aquel famoso comienzo de Cien años de soledad, la novelita rococó del gran Gabo. “Muchos años después, frente al pelotón de fusilamiento...” Mierda. Mierda pura. Esto que yo
cuento, que encontré en un baño público, es muy superior y no pertenece seguramente a nadie salido de un taller literario o de un cenáculo de escritores pajeros que se la pasan hablando de Ross Macdonald.Ojalá se me hubiese ocurrido a mí un comienzo semejante. Ese es el golpe que necesita un lector para quedar inmovilizado. Un buen patadón en los huevos que le quite el aliento y lo paralice. Ahí tenés, escapate ahora, dejá el libro y abandoname si podés"..
Fontanarrosa, Roberto
Extracto de "Puto el que lee esto" Página 12
21.3.10
12.3.10
10.3.10
La virtud del memorioso

“El tiempo no es sino el espacio entre nuestros recuerdos” Henri Frédéric Amiel, filósofo suizo.
El recuerdo es la evidencia más concreta de que uno ha vivido.
Son esos instantes en que te quedás colgado, tus ojos abiertos no ven, estás tildado, conciente, pero en otro lado. Tu cerebro funciona como una máquina del tiempo sin necesidad del DeLorean de “Volver al Futuro”.
Uno va por la vida viviendo, total, nada distingue a los recuerdos de los otros momentos. Sólo más tarde los reconocemos por sus cicatrices.
Es cierto que existen varias catalogaciones de ellos, los cuales, si me permiten, brutalmente dividiré en dos: los felices y los malos. Sepan disculparme pero no conozco a nadie que recuerde la vez que comió una naranja normal, ni muy rica ni muy fea, para dar un ejemplo exagerado y casi ridículo para ilustrar mi punto.
Es lógico que te acuerdes de las veces que te partieron el corazón, del día en que una persona importante en tu vida falleció o un hecho vergonzoso que quieras repeler, pero la memoria también funciona para acordarse de las mejores anécdotas que hayas podido vivir, ya sea una salida con tu grupo de amigos, reuniones familiares extraordinarias, momentos de amor total vividos con la pareja, etc.
Entonces: Un recuerdo, ¿es algo que uno tiene o algo que uno perdió?
Una persona me dijo: “Un recuerdo es algo que uno tiene de algo o alguien que perdió”. ¿Tener algo que se perdió? Suena contradictorio, ¿no?

Me voy a poner autobiográfico, total, en definitiva éste es mi blog, carajo. Recuerdo que mi abuelo paterno –fallecido en 1994- me enseñó las tablas de multiplicar. Yo me sentaba sobre su falda (como dice mi abuela) y él me las hacía repetir una y otra vez para luego preguntarme y revisar si mi cerebro había hecho contacto con los números. Eso es todo.
Para mí es un gran recuerdo de mi infancia, pero supongo que ustedes no lo ven como la gran anécdota de vida. Es una de esas cosas que el tiempo jamás pudo erosionar de mis neuronas, no así a las dichosas tablas, para ser sincero con ustedes.
No creo que sea algo que se perdió. Siento todo lo contrario. Estoy seguro que mis recuerdos vivirán conmigo para siempre, nunca los voy a poder soltar. Estoy convencido que son las únicas cosas que me llevaré de este mundo. Recuerdo aquel día en su casa de Lanús con la misma fuerza que el día en que mi viejo me dijo que mi abuelo había fallecido y yo me escondí debajo de la mesa de la cocina . Y ése es otro recuerdo del que jamás podré desprenderme. Y a mí me parece algo positivo. Malo sería no acordarme, ahí sí que hubiera perdido. Ese recuerdo es mío, no lo perdí, lo puedo reflotar cuándo y dónde quiera. Vive conmigo.
¿Cuántas veces les pasó intentar reconstruir una anécdota con alguien que participó en ella y ese otro no se acuerda? ¿Por qué creen que eso ocurre? Estoy seguro que nadie tiene la capacidad para elegir sus recuerdos. Este tipo de cosas simplemente suceden.No hay dos personas iguales y eso se debe a que las personalidades son únicas. Quiero agregar que, y esto corre por mi cuenta, hay pocas cosas más alucinantes que alimentar un recuerdo con la remembranza de los otros protagonistas de la historia. Es un momento mágico y entrañable.
En definitiva, como dijo Sábato, “vivir consiste en construir futuros recuerdos”.
25.2.10
18.2.10
Fuck You Homofobia
X: "No loco, no puedo creer que a Juan le gusten los hombres. Ése pibe es un enfermo"
Y: "Ja ja.. pobre chico"
Z: "A mí me parece que estás muy equivocado, la única enfermedad que veo acá es tu homofobia"
X es un chico de clase y familia acomodada, de veintitantos años, universitario. ¿Cuál es su problema? ¿Será que su familia es la precursora de sus pensamientos y él, como un nene de mamá, repite la opinión de una generación que vivió tapándose los ojos y oídos y hacer de cuenta que "aquí no ha pasado nada"?
Quizás, y sólo es una suposición, el día de mañana tendrá que meterse sus prejuicios en algún rincón de su cuerpo, al enterarse que alguien muy cercano a su persona (un hijo, un amigo, etc) se haya animado a salir del closet. Ahí la cuestión se pondrá interesante, ¿no?
Z pudo haberse convertido en el homofóbico X, pero algo en su historia hizo que su mente reflexione, se adapte y hasta asuma la problemática del prejuicio en la sexualidad.
A través de la historia, la humanidad encontró diferentes chivos espiatorios para liberar su crueldad innata. Indios, negros, judíos y homosexuales fueron los tiro al blanco favoritos. ¿Cuál será el próximo objetivo? 
Es increíble que en pleno SXXI haya, todavía, mentes retrógradas e intolerantes que piensen que un amor entre dos personas del mismo sexo sea la consecuencia de una "enfermedad". ¿Qué es lo que les puede molestar? ¿En qué momento la sexualidad del otro se transformó en motivo de incumbencia para el ser humano?
Abran sus cabezas por favor. De un hachazo si es necesario.
11.2.10
Estar enamorado es una porquería
"Estar enamorado es una porquería. Estar enamorado es una basura: se siente uno mal, no reacciona inteligentemente, pierde la facultad de especular porque, con toda inocencia, toma el corazón y lo deja de propina en cualquier lado.En cambio cuando uno no está enamorado es atrayente, es inteligente, imaginativo, especula, se retira a tiempo, avanza cuando tiene que avanzar, es brillante, tiene esa crueldad, esa maravillosa crueldad que tanto enamora y que cuando uno está enamorado pierde. El enamorado dice “voy a ser cruel” y resulta patético, ensaya retiradas que duran 5 minutos al cabo de los cuales llama por teléfono como un perro arrastrándose.
Cuando uno está enamorado pierde poder, pierde mucho poder del que uno necesita para enamorar, precisamente, de modo que se da esta paradoja: cuando uno más necesita este poder no lo tiene y cuando uno lo tiene no necesita tenerlo o, a lo mejor, lo usa nada más que para enamorar giles, de gusto, porque sí, para matar el tiempo... "

Alejandro Dolina
9.2.10
Seguí para adelante - Autopsia emocional
Durante muchísimo tiempo lo destaqué por la lentitud blusera, por momentos baladística en la armonía. Hará un par de años, oyéndolo con los auriculares incrustados hasta el oído interno, me di cuenta de por qué Bon Scott me conmueve más que Brian Johnson. Scott hace, en “Ride on”, mucho más que cantar. El finado se hizo una autopsia emocional delante del micrófono. O, al menos, es lo que creo.
Ojalá existiese un término similar en español que nos aproxime al significado de la expresión “Ride on”. “Cabalgar” es la literal, pero no significa eso. A mí me cierra un poco más “surfear”, pero tampoco queda del todo clara la idea; porque se trata de dejarse llevar cuando la vida te supera, dejar que el tiempo haga lo suyo, no desesperarse pero tampoco hacerse el boludo mirando para otro lado.
Y más aun cuando sos vos el que se metió en el pantano, el responsable de que tu vida esté como está, el que se detonó y explotó como una bomba de peste que pudrió todo lo que había a su alrededor, incluyendo las cosas más queridas y hasta indispensables.
“Ride on” es dejarse llevar pero sin cerrar los ojos, con la prohibición íntima de hacerse el boludo frente a la realidad.
Y cuando Scott habla de su situación de soledad y botellas vacías la banda baja con implacable depresión blusera. Y cuando se ve solo y se pregunta qué va a hacer, la banda explota. Y cuando decide que “Ride on” recupera la calma.
Hasta que, en el final, el “Ride on” es escupido con fuerza, con convicción, con una especie de “a mí no me va a ganar”.
Y no podés dejar de creerle todo.
Texto de Eduardo de la Puente
1.2.10
Siempre duele cuando se apaga una voz pensante
Tomás Eloy Martínez murió el domingo 31 de enero a los 75 años, tras una larga lucha contra el cáncer. Escritor y periodista nacido en Tucumán, fue el autor de La pasión según Trelew (1974),Santa Evita (1995) la novela argentina más traducida de todos los tiempos y La novela de Perón (1985), entre otros."Las democracias autoritarias emplean recursos más sutiles que a veces tardamos en reconocer", T.E.Martínez
Para cualquier periodista fue es y será una referencia indiscutida. A continuación, un texto escrito en el 2005 por este maestro del periodismo titulado Los hechos de la vida, leído por mi.
4 - Mi trabajo está a la venta, mi firma no





